Archivo de la etiqueta: como vestirse para un almuerzo de trabajo

Qué me pongo para una comida de trabajo

Como os conté en el post sobre dónde ir y qué ponerse en una primera cita, otra de las preguntas que más me plantean en este blog  es dónde organizar almuerzos de trabajo y cómo vestirse.

Aunque hay unas reglas que se aplican con carácter general sobre qué ponerse en un almuerzo o cena de trabajo, también hay que tener en cuenta el tipo de empresa para la que trabajamos, con quién comemos y a qué hora. En cualquier caso, aquí os haré mis sugerencias y recogeré las recomendaciones de  las personas a las que he ido entrevistando. Imagino que echaréis de menos ideas para algunos casos concretos, pido disculpas.

Como regla general, en las comidas de trabajo, sean almuerzos o cenas, los hombres deberán ir vestidos  con traje y corbata, aunque hay excepciones, claro está. En  algunos  sectores como el  artístico, la  moda o  la publicidad  se suele ir vestidos de manera menos formal, pero en  cualquier caso, si se trata de un encuentro de carácter laboral, es mejor llevar traje.



Con respecto a las señoras, el abanico de posibilidades es más amplio, aunque la mayoría de las personas a las que he consultado  elegiría un traje de chaqueta. Algunas de las entrevistadas utilizan esta prenda como “uniforme”, y se visten así siempre que saben con antelación que van a tener un almuerzo de trabajo.  En mi caso, el traje de chaqueta y pantalones es un básico para las citas  profesionales. En muchos sectores de actividad es recomendable contar con al menos un par de trajes de chaqueta  y algunas  camisas, como fondo de armario, para ir a trabajar.

Otra alternativa, igualmente acertada, son los vestidos sencillos y de un largo razonable- no hace falta ir por la rodilla pero tampoco se debe llevar una “falda-cinturón”. Se pueden llevar solos, con complementos sencillos si es a la hora del almuerzo o un poco más sofisticados si es  por la noche o con una blazer. Un aspecto a tener en cuenta a la hora de elegir el modelo es que tan inapropiado es pecar por defecto como por exceso, es decir,  por supuesto que es inadecuado asistir a este tipo de almuerzos con unos pantalones de pana y una chaqueta, pero es igual de poco acertado hacerlo con un vestido que por su tela, corte o diseño sea el indicado  para un cóctel. No penséis que exagero, en mi mundo profesional no suelo encontrarme a gente vestida  de sport en reuniones formales de trabajo, pero si a muchas señoras que parece que  vienen vestidas con el traje de la fiesta de la noche anterior.

El mismo atuendo del día  nos sirve para la noche cuando es una prolongación de la jornada laboral, pero en otras ocasiones la cena se  organiza para pasar un rato más relajado; en esta ocasión  el look será más informal. Para los chicos  recomiendo chaqueta sport,  y  para las chicas pantalones y camisa sport  o vestido. También puede ser justo lo contrario, que nos inviten a una cena formal, entonces habrá que vestirse como indique el protocolo.

A veces, cuando asistimos a congresos, jornadas, etc., el programa incluye almuerzos y cenas. Los almuerzos suelen ser un paréntesis en la agenda laboral y no modifican  nuestro vestuario; sin embargo, la cena suele ser algo diferente.  Lo mejor en estos casos es leer el programa con suficiente antelación, ya que casi seguro incluirá etiqueta o  dress code. Cuando estemos en nuestra propia ciudad no ofrece mayor problema, porque podemos ir a casa y vestirnos adecuadamente, pero cuando tenemos que desplazarnos mejor tener todo previsto.

Hay que contar con posibles cambios de temperatura y por lo menos tener siempre un chal en la maleta, así como con un par de zapatos y medias de recambio: nunca se sabe si al final del día seremos capaces de subirnos en los tacones altísimos que habíamos previsto. Los señores también deberían contar con una corbata de más: las manchas en las corbatas y las carreras en las medias siempre llegan en el peor momento.

Creo que lo mejor es  estudiar nuestro armario al principio de temporada y, teniendo en cuenta nuestra profesión,  hacernos con las prendas necesarias para poder asistir a los actos que normalmente ocupan nuestra agenda. Yo siempre tengo un par de trajes de chaqueta de pantalón en el fondo de armario, pero confieso que, en los últimos años, me he hecho adicta a los vestidos con botas altas de día y con taconazos por la noche.