Como se pasa el tiempo de rápido ¿verdad? yo prefiero no pensarlo porque me agobio. Uno de los momentos en que soy consciente de ello es cuando voy a cualquier sitio y, de pronto, pienso en la última vez que estuve ahí y han pasado… ¡años!
Hace unos días nos ocurrió a alguno de mis compañeros y a mí en un almuerzo en el Asador Donostiarra . Más de uno dijimos: ¡qué bien venir aquí! hace tropecientos años que no venía, qué divertido.

